agosto 01, 2005

Mty.

Van cayendo las horas sobre mi ciudad El reloj te estira los impulsos de caer...entra Mismo lugar de siempre, me miras en tu ojal inducción...entra Introducción altiva de mi voz tu piel es el hilo que se entretejió en tu abismo, mi abismo. Tajo tu cuerpo, tu cuerpo en herida, en desolación. Ya no hay dolor, amor, tú sólo piensas esperar... entra

julio 30, 2005

Invaginación celeste

El deterioro de la tarde se repliega por entre las nubes horadadas de sueño, a lo lejos, se escupen acantilados que destajan serpenteantes la hospitalidad del paisaje; colinas adelante, un montículo de aire resquebraja el horizonte en nubarrones de arena circundante. Las ramificadas grietas escurren lentamente sus aguas en dirección a un mar cromado de celestes embriagados de sal, yo, aplasto el sol con un dedo hasta que muera

julio 26, 2005

Sudario

Te extraño y sólo se de cierto que lo sé. Tal vez fueran las incontenibles palabras entretejiendo tu nombre, quizá las galaxias del espacio en que tu pelo se me escapa, o la trepidante incrustación de estrellas en tus muslos. Hoy sigo tocando la misma melodía, con la sádica frase de no quererte tanto, vomitando por el culo de los días la desolada memoria que se clava. Te escribo al tiempo en que la aguja deja de sisear desorbitada en la penumbra inminente y el chillar de las hojas estalla en la corteza de mi pie derecho… y la ciudad y los días y cada una de las dérmicas geografías ondean tu sangre incompatiblemente mía.

Me pierdo, en el respiro casual de la profundidad de tus pechos, en el telar de las idiotizantes frases que desnudan las horas, en el tropiezo anecdótico de la escarpada esquela de los fines de semana, es tu piel donde aguardo calladamente la muerte cada vez que beso tu olvido, mientras tú injustificadamente me inventas la vida que se te dio la gana vivir a mi lado, lanzándome a la conquista de mi propio destino.

Llamada

El fragor del día te toma el cuello por sorpresa,

giras la cabeza

y observas toda esa libertad asfixiándose por la ventana,

el sudor de los cristales

carcome deseos imposiblemente sustentables,

es la hora que no acaba,

el imprudente ajetreo

del otoño interminable que no cesa de caer en el rostro,

la distancia gesticular de coqueteos perpendicularmente fabriles,

la psicótica llave de la espera maldita

te taladra el seso técnicamente imperceptible,

escuchas tu desindividualizada matrícula

reproduciéndose inútilmente un millón de veces,

tomas corteza

y te detienes en tus fascinantes metamorfosis...

destripas de tinta los azulejos

y te burlas de los devoradores de sueño,

abres la quijada de un ángulo y te pierdes el resto de la tarde

-¿Sí, diga?-

por un segundo, tu vientre se revienta pausadamente sobre la pared, juego de sombras balbuceando tu espacio,

miras un trozo de aire y saboreas la sal de la tarde

-¿Quién es?-

el asfixiante ruido enmudecido ansiosamente te invade,

cristales líquidos resbalan tu rostro,

la cicatriz de la tarde sella labios,

escupe lava,

derrite miedos,

kilómetros adelante ...

número equivocado.

Noctilus

Velada de amor

Vela dádiva de estrellas

Vela que se hunde

En el fondo del mar

Océano

Que ve la distancia

Devorando a lo lejos

Lo que vela el sueño

Que nada lo ve

Nada ensueño

Que no vela su amor

Estrellas que se hunden en el mar

Distancia a lo lejos

De un sueño que no ve

Visita Inesperada

Las quijadas del cielo

Ocultan memorias

De los días felices

En la iluminada soledad

De los recuerdos

Al centro... una vela:

Sombra cicatriz

De la avejentada

Tarde

De un crepúsculo omnipresente

Que atraviesa el viento

Las manos

Se derraman

A lo largo de la pared

La mirada se te escurre

Hacia otros tiempos

Nadie espera llegar

A tu inesperada

Reunión de horas

Desgajadas de recuerdo

Te miras como ausente

En la esquina

un gato se deshoja

Lentamente (como un blues)

Las horas pasan...

Y no pasa nada.

Hormigas 1998

Veo las hormigas y pienso todo eso, sufrirán más mis amigas o yo el que las mira... ...si por algo existen, no las pisen Dios las puso para darles un uso

Aplausos

Gélido riachuelo discrepancia dolorosa que en mi pecho sangra como rosa. Gargantilla acuosa de mi corazón hazme hebilla de tu pantalón

Azotea

Aún siento en tu g a r g a n t a los gatos por mi cuello

Tierra

¿Cuántas ventanas puedo hacerte con la arena del desierto? ¿cuánto tiempo, si te entierro todos los minutos en la cara? ¿brillarás si te obsequio mi lengua de sol y la luna de mis días? ¿qué harás si te exprimo las nubes de párpados llovidos? ¿por qué no tienes fin?

julio 23, 2005

RABIA

Hoy me levanté con espuma en la boca...maldito rastrillo
Leer es pudrirse por dentro y florecer dolorosamente

PARQUÍMEROS

En la resequedad de tu asfalto se me hunden los días, las avenidas de tu nombre me dirigen perpendicular hacia otros sitios. Camino a sorbos tu cuerpo gris acordonado de prohibidos, mientras se me deshilachan las mejillas de llover sobrevolando tu espacio, me detengo en ámbar y se enredan los suspiros de esperarte, el tiempo nos estira de las greñas segundo a segundo, pero tú, belleza inerte de colisión enrojecida, sonríes sangre por la boca del estómago, mientras lucho por arrancarte el rostro del volante. Hago un alto; desdibujo tu piel obturando intervalos que transitan anónimos tu desfigurada sombra incandescente, recorres distancias en un devenir continuo de momentos interminables, vas de un a cavidad a otra, una oreja un beso, el teléfono calla desgarradoramente tu silencio. Yo... me enjuago tu vida y sigo camino al trabajo.

CENIT CIENTIA

La soledad se instala y lentamente sobrevive a tu recuerdo, el bao de la tarde atraviesa las cuencas encharcadas de murmullo agigantado. El leve grito de la aurora resucita astros en las avenidas desoladamente estériles o los girasoles desquebrajan el aletargante soliloquio de los rayos ultravioleta. Nada ha quedado de aquel séptimo día o es la inocencia que duerme neuróticamente su partida, no lo sé de cierto.

Tus manos permean la esperanza delirante del encuentro que no llega a la hora que no era, oscuridad que se impone ferozmente a su rechazo, derrotero invencible de lacónico beso a quemarropa

alucinaciones

El dolor del sol carcome ennegrecidas rozaduras de angustiosa espera,

elevación efímera en la alquimia de besar húmedamente tu espacio

o la enredadera de vértigo escapándose atropelladamente

por la lengua de perderte en la asfixia de mi sangre.

El silencio despunta lágrimas disipadas por un grito

que no deja de pertenecer,

giro la espalda, entorchando vértebras

de una guitarra imposiblemente acorde.

Se desclavan las paredes de los cuadros,

es así como tu fotografía me despedaza,

huyo de la oscuridad que cobija y

orado en amortajados aleteos la duda de tu espacio,

el inconcebible deseo de pensarme sombra,

la orilla de un ángulo

destripa taciturna las agrietadas calles sin memoria,

sueños más tarde me detiene un bostezo agigantado,

el abismo devora a intervalos la pesadez de los días...

vuelvo a ti.

Monstruos

Por sobre los párpados del crepúsculo se extienden las algodonadas alas, nadie ha venido a descobijar tu rostro de nube y sin embargo llueves o quizá tu entorno se evapora lentamente o el veneno de la tarde ha venido a devorar tu vientre. ¿Porqué te asustas? ¿Acaso te destroza el miedo las mejillas? ,para eso estamos, de eso estamos hechos; Anda, jala las horas del gatillo mientras te arrancas letra a letra los dedos de las manos, ¿o era ojo por ojo?.

El sudor de la mañana llega, temor eventual en la saliva de tu espanto, por encontrar bifurcada tu sonrisa en el becuadro de un vaivén que no termina. Buscas afanosamente lo que desesperadamente te pertenece o eres objeto que inútilmente atrapan tus alrededores.

El sueño de la luna vuelve, beso de nieve tatuado en las negras cuencas de la noche a ciegas, resucita, viaja incrustándose en tu memoria, el frustrante temor se instala en la habitación de los reptiles o el cuchichear de las sombras dibujadas por el relámpago a lo lejos. Arropas viejos tiempos a tu presente que despunta roja la matriz de la mañana o llena de mariposas ensangrentadas el paisaje de tus manos, ahora... ¿quién es el monstruo?